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Descripción

La soja texturizada es un extraordinario concentrado proteico que se obtiene eliminando la piel y extrayendo el aceite de la soja, la cual luego se deshidrata y texturiza en distintos grosores. Una vez vuelta a hidratar tiene una textura y consistencia muy similar a la de la carne molida a la cual puede reemplazar en numerosas comidas tales como pasteles, budines, empanadas, hamburguesas, albóndigas, tucos, etc.


El término “texturización” significa el desarrollo de una estructura física que proporciona, al masticarla, la sensación de estar comiendo carne.
La “textura de carne” es un concepto complejo porque ha de tener en cuenta el aspecto visual (que tenga fibras visibles), sensación al masticar, elasticidad, ternura y jugosidad.
Información nutricional de la soja texturizada
53% de proteínas (más del doble que la carne)
1% de grasas.
5% de minerales.
35 % de hidratos de carbono.
Es un alimento muy adecuado para aquellas personas con una dieta pobre en proteínas o que necesitan un aporte extra como deportistas, jóvenes en edad de crecimiento, trabajos muy físicos, etc.
Asimismo, su uso en las mujeres maduras, entre los cuarenta y cincuenta años, beneficia hormonalmente y balancea los estrógenos, por la presencia de las isoflavonas de soja, aminorando así los molestos síntomas en la menopausia.


Se presenta en diferentes calibres, desde el fino que imita a la perfección la carne picada, a otros mucho más gruesos que casi parecen pequeñas albóndigas.
Es necesario hidratarla con agua o con caldo de verduras si se quiere dar más sabor.
Aproximadamente la proporción es:  “soja 1 : agua 2”, aunque puede variar en función de cómo le guste a la persona que va a preparar la receta.
Una vez hidratada adquiere el aspecto de carne picada, de color beige. Algunas personas lo equiparan a la carne picada de pollo.