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Descripción

Aunque la algarroba es una legumbre, su uso más común en la cocina es en polvo (harina de algarroba) en la elaboración de postres y dulces.
Las semillas de algarroba son muy ricas en mucílagos. Además, se las considera como un alimento energético, ya que contienen un 50% de azúcar natural (fructuosa, glucosa, maltosa y sacarosa) y un 10% de proteínas, además de minerales como calcio, hierro y fósforo.

Recientes estudios demuestran la gran efectividad de la harina de algarroba contra úlceras, diarreas infantiles e infecciones intestinales. Sus fibras cumplen un triple efecto: convierten el líquido en gel coloidal, distienden las paredes intestinales y estimulan un correcto peristaltismo que elimina las contracciones dolorosas. Otro componente importante de la algarroba es el tanino, antes considerado producto tóxico y hoy revalorizado dentro del grupo de los polifenoles, con virtudes antioxidantes y protectoras: evitan la formación de nitrosaminas cancerígenas, refuerzan los capilares, son antiinflamatorios, antirreumáticos y benéficos para el corazón y los riñones.
Es un alimento apto para celiacos ya que no contiene gluten.
Mezclar la algarroba con jugo de arándano es un tónico para los riñones.

De sus vainas secas, junto a sus semillas se obtiene la harina de algarroba, con la cual se elabora exquisita repostería, bombones y golosinas de excelente calidad. Uno de los postres típicos el "patay" y una bebida fermentada, "la aloja". 
La harina de algarroba se utiliza en reemplazo del tradicional y clásico chocolate o cacao (contiene menos tenor graso y menos calorías que el chocolate) en distintas preparaciones: tortas, masas, budines, piononos, bombones, flanes, etcétera, ya que su sabor es bastante similar.